Una vez más un atardecer con el Puig Campana de fondo, con las nubes enganchadas a él como queriéndolas retener para que no estropeen los días de vacaciones.
Una vez más disfrutando de las estrellas y esa luna en pleno esplendor, alumbrando ese paseo bajo ellas.
Una vez más regresando a ese sitio que sentimos tan nuestro, recordando esas primeras veces, esos primeros atardeceres, esos primeros paseos bajo las estrellas, esas primeras compañías que más tarde se quedaron atrás dando paso a otras nuevas.
Una vez más, y esperando que todavía queden muchas más, en lo pequeño está lo importante.
Sentada en las rocas, mirando al horizonte, ensoñada y sin escuchar nada más que el sonido de las olas.
Mi mente viajaba donde mi cuerpo no podía, sentía aquello que el corazón no tenía permiso, escuchaba palabras nunca pronunciadas y el cuerpo respondía con un escalofrío agradable y una piel erizada.
La ola golpeó fuerte contra las rocas, miles de gotas salieron disparadas, algunas llegaron hasta su rostro, la hicieron volver a la realidad.
Sonrió, sabía que soñaba despierta, miró una vez más al horizonte, antes de levantarse y regresar, al mundo real, al ahora pero sabiendo que pronto volvería al lugar donde todo era posible solamente con soñarlo.
Podía ser un lunes cualquiera, de una semana cualquiera, aunque esta sea ya de vacaciones para algunos (a mí me quedan un par de días). Vuelves a casa después de hacer unas gestiones y te la encuentras de frente.
Aún es de día, es lo bueno que tiene este horario recién estrenado, pero ella ya está ahí, casi reposando en la copa del árbol. Muchos ni siquiera se habrán fijado, en lo cotidiano pocas veces lo hacemos, es como que ocurre todos los días y ya no llama la atención, pero ha sido lo primero que vi cuando salí del coche.
Nos acostumbramos a aquello que pasa a diario, que vemos si no cada día, bastante a menudo, ese árbol por el que pasamos a su lado y de repente un día nos damos cuenta de que tiene flores, o frutos y lo vemos bonito, hasta ahora había pasado desapercibido.
Ese vecino al que te encuentras casi todos los días, cuando entras o sales de casa y un día no te cruzas, al otro tampoco y parece que lo empieces a extrañar y termines preguntando a otros por él.
Lo cotidiano parece que siempre esté ahí y no nos fijamos en ello hasta que un día lo encontramos diferente a lo que estamos acostumbrados o simplemente no está…
Eso suele pasar también con personas, están cerca de nosotros y aunque no tengan obligación de hacerlo pensamos que es lo normal, que estén, y de repente un día no están… y entonces preguntamos ¿porqué no está? Nadie sabe la respuesta… quizás sí la sepamos, no tenían obligación pero estaban y tan acostumbrados nosotros a verlas y sentirlas pensábamos que ese era su lugar, que sí tenían esa obligación y por ello no era necesario agradecer o hacer valer su presencia, hasta ese momento en que se apartan.
Lo cotidiano tiene cosas bellas, personas bonitas, momentos irrepetibles y no hay que hacerlos de menos, hay que observarlos, abrazarlos, disfrutarlos como si fueran únicos, porque quizá otro día ya no sean cotidianos, ya no estén a nuestro alcance o solo podamos disfrutar de ellos esporádicamente.
No demos nada por hecho y vivamos lo cotidiano como si fuera algo especial.
Hoy el amanecer ha sido tranquilo, casi desierto, a malas penas había gente pero sin embargo, la playa comienza a engalanarse para sus próximos visitantes.
Todo está preparado, su arena rastrillada y limpia, hamacas y sombrillas listas, las casetas de vigilancia esperando ser ocupadas por aquel que velará por la seguridad del resto.
En breve, la tranquilidad y silencio que se disfruta hoy, se cambiará por el bullicio de la gente, serán otros los que disfruten de sus amaneceres, del sonido de las olas y de la paz que nos hace sentir.
Yo dejaré mi puesto a otros, unos marchan para que otros lleguen, para que puedan disfrutar por unos días lo que yo hago frecuentemente. La vida es también así ¿verdad? Unos se van, se alejan y otros llegan…
Cambiaré por unos días el pasear al amanecer por hacerlo bajo las estrellas y la luna, la tranquilidad por algo más de bullicio, de ese que nos gusta, de las risas y voces de aquellos que apreciamos, de estar en compañía, de reunirnos de nuevo, abrazarnos y hablar de como nos va la vida.
En breve, este área de juegos solitario, estará repleto de niños divirtiéndose lanzándose por él, escondiéndose del adulto que intenta agarrarlo para irse a casa. Estará repleta de risas y hasta de llantos por algún golpe, como nos pasa a más de uno…
Hoy recuerdo estas fechas en otra época, en la que comenzaban los días de vacaciones y de largas horas en la playa, de manera distinta a la de ahora, pero el mismo sentimiento…
Sonríe, ahí está con la cámara enfocando ¿y tú? Tú en ese momento no tienes muchas ganas, pones una medio sonrisa, parece que se conforma, pero cuando observas la imagen que ha capturado, te das cuenta que esa sonrisa no es de verdad, es fingida, habrá quienes no lo noten, tú sí.
Y es que en ocasiones eso es lo que queremos ver, a la gente sonriendo, ver a la gente triste no nos gusta. Una imagen con una sonrisa parece que nos muestra felicidad y no siempre es así, y creo que lo mejor es mostrar a esa persona sin fingir, tal y como se siente en ese momento, esas son las imágenes bonitas.
Esa imagen pensativa, que tomas sin que la otra persona se dé cuenta, mirando algo, observando con detalle y parece que tú quisieras averiguar lo que está pensando en ese momento, no hay sonrisa, solo unos ojos que hablan por sí solos.
Esa imagen que refleja tristeza, a pesar de que no nos guste verla también tiene su belleza. Es curioso porque en ocasiones no nos damos cuenta hasta que la observamos después, vemos ese semblante serio, esos ojos tristes, ¿quién no se ha encontrado con un fotografía así? Quizás cuando alguien la hizo ni siquiera lo vio o pasó desapercibida y años después, cuando repasas ese álbum olvidado en el fondo de algún cajón, la observas detenidamente y parece que ahora entendieras todo.
¡Sonríe! La cantidad de veces que se dice, que decimos, cuando vamos a tomar esa imagen, sin darnos cuenta que lo bonito es que en la imagen se refleje lo que sentimos en el momento de ser tomada.
Lo peor es que en ocasiones se dice esa palabra sin tener cámara en mano y una sonrisa fingida dista mucho de ser bonita…
B.D.E.B.
Zahara – Con las ganas
*Hoy la canción no tiene nada que ver pero me apetecía escucharla y dejarla aquí.